La acupuntura láser se ha utilizado con éxito para superar las adicciones a la cocaína, la heroína y otros psicotrópicos.

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¿Qué son los psicotrópicos?

Regulados en el Convenio Internacional sobre sustancias psicotrópicas de Viena de 1971 ( BOE núm. 218/1976, de 10 de septiembre de 1976) y por el Real Decreto 2829/1977 de 6 de octubre de adaptación a la legislación española.
Por sustancia psicotrópica se entiende cualquier sustancia, natural o sintética, o cualquier material natural de la lista I, II, III o IV.
Características comunes a estas sustancias las de producir los siguientes efectos:

  1. un estado de dependencia
  2. estimulación o depresión del sistema nervioso central, que tengan como resultado alucinaciones o trastornos de la función motora, o del juicio, o del comportamiento, o de la percepción, o del estado de ánimo, y además que la sustancia pueda ser objeto de un uso indebido tal que constituya un problema sanitario y social que justifique la fiscalización internacional de la sustancia. Ejemplos: LSD, MDMA (éxtasis) y anfetaminas.

En la Convención de las Naciones Unidas contra el trafico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas (BOE núm. 270/1990, de 10 de noviembre de 1990) hace una remisión a lo regulado en esos dos convenios anteriormente vistos. Esta Convención recoge dos cuadros con las sustancias que se utilizan con frecuencia en la fabricación ilícita de estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

Tradicionalmente se venía distinguiendo entre drogas duras (cocaína, anfetaminas, heroína, morfina) y blandas (cannabis) según la intensidad de la adicción que pueda crear un riesgo para la salud, pero esta clasificación ha caído en desuso.

Efectos de la cocacína

Aumenta la euforia, desaparece la fatiga, se dilatan las pupilas…

Aunque los efectos inmediatos de la cocaína son bien conocidos, poco se sabe de cómo funcionan ésta y otras drogas a un nivel mucho más íntimo: en la célula. Un estudio publicado en la revista ‘Science’ aporta las primeras pistas sobre sus efectos en las neuronas. Poco se sabía hasta el momento del funcionamiento de esta droga en las células nerviosas. Se habían identificado algunas regiones cerebrales afectadas y se había visto que determinadas zonas se activan con su consumo, “pero su efecto a nivel más íntimo es algo que no se conocía”, explica Rafael Luján, profesor titular del Departamento de Ciencias Médicas de la Universidad de Castilla-La Mancha y uno de los firmantes del trabajo.

Investigadores del departamento de Neurociencia Básica de la Universidad de Ginebra (Suiza), en colaboración con Luján, pusieron sus miras en los receptores AMPA, unos de los más comunes del sistema nervioso, presentes en muchas zonas cerebrales y claves en el ‘diálogo’ entre las neuronas (sinapsis).

“Todas las neuronas tienen algún receptor de glutamato [entre los que se encuentran las proteínas que forman los AMPA]. Muchas patologías del sistema nervioso, como el Parkinson o la epilepsia, están relacionadas con una alteración en estos receptores, así que también cabría esperar que los procesos de adicción estuviesen relacionados
con ellos”, explica Luján. Es una de las primeras evidencias de que los receptores de glutamato, alterados en muchas patologías nerviosas, intervienen en el efecto de la cocaína.

Al inyectar cocaína en los cerebros de roedores, en concreto en una región cerebral relacionada con las adicciones (el área ventral del tegmento), los investigadores vieron que los receptores AMPA cambiaban. Habitualmente, estos receptores están formados por cuatro proteínas, que se agrupan en la superficie de la neurona formando un poro que regula el paso de diferentes sustancias, como iones de calcio.

El trabajo de ‘Science’ ha visto que, al inyectar cocaína, una de las proteínas que forma el receptor AMPA (llamada GluR2) se ‘esfuma’. “La GluR2 se redistribuye hacia compartimentos intracelulares”, aclara el artículo de ‘Science’. Entonces, “las características funcionales del receptor cambian totalmente”, resume Luján, y el canal deficiente deja pasar más calcio.
De este modo, ha quedado al descubierto uno de los efectos moleculares de esta droga: aumenta la cantidad de calcio en la célula. Este aumento “produce una serie de cambios celulares que son los que, posiblemente, intervengan en el proceso de adicción”, aclara el investigador español.

Revertir el efecto de la droga

“Esta es una de las primeras evidencias de que los receptores del glutamato intervienen en los efectos de la cocaína y que, además, los cambios en este receptor se revierten y, por tanto, pueden revertir la acción de la cocaína a nivel celular”, dice Luján.

Así, un segundo experimento, también con roedores, demostró que “cuando añadimos otra sustancia, los receptores recuperan esa subunidad”, aclara este especialista. En el estudio inyectaron una sustancia que estimulaba ciertos receptores de glutamato (en concreto, un agonista de unos receptores metabotrópicos llamados mGluR1) y comprobaron que, de este modo, se provocaba la ‘recuperación’ de los AMPA. “La activación de mGluR1 puede restaurar la transmisión impermeable a los iones de calcio”, escriben los autores. “Pero este agonista no podría usarse en humanos”, advierte el investigador español, quien recuerda que este trabajo sólo “pone de manifiesto un mecanismo molecular y cómo revertir su efecto en la neurona”.

Este investigador considera que cada droga bien pudiera tener su propio efecto en las neuronas: “No sabemos si este mecanismo [de la cocaína en la célula] es el mismo para otras sustancias adictivas. Habría que estudiar las dianas celulares de cada droga en concreto, determinar los receptores implicados y su mecanismo de actuación. Cada célula del sistema nervioso tiene una composición de receptores específica, por lo que cabría esperar que otras drogas dispongan de mecanismos moleculares específicos”.

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