Beneficios y Propiedades de Probioticos

Probióticos y prebióticos: Más allá de eslóganes publicitarios I

Ante todo bienvenidos a esta sección, donde intentamos acercaros los conocimientos más actuales sobre salud natural y nutrición, espero que el artículo de hoy os sea de utilidad.

En esta ocasión hemos elegido un tema, el de los probióticos, que podríamos decir que está, en cierta manera, de moda.  A ello ha contribuido especialmente  la publicidad televisiva de  algunas empresas de alimentación, que fomentan enormes expectativas que por desgracia,  no suelen corresponderse con lo que nos ofrecen.

Los mensajes publicitarios sobre las propiedades saludables de algunos productos con probióticos  o prebióticos,no siempre son lo suficientemente precisas.

Lo básico

Para comenzar  me parece fundamental clarificar conceptos. Lo primordial para desenmarañar la madeja de las informaciones imprecisas es saber qué es un probiótico. Pues bien, los probióticos son microorganismos que ingerimos o que ya habitan en nuestro tubo digestivo, y que nos aportan uno o más beneficios, la mayoría de ellos se localizan en el colon.

Ahora podemos pasar al siguiente punto de importancia ¿Qué nos aportan? Para ello debemos de considerar que en el colon hay más de 100 billones (Sí, con B) de bacterias que junto con otros microorganismos, virus y levaduras principalmente, conforman un complejo ecosistema de cientos de especies, esto es lo que se denomina microbiota intestinal, y que popularmente conocemos como “flora intestinal”. Todos ellos suponen un número de células 10 veces superior a las propias del organismo humano, dato que nunca dejará de sorprenderme. En este post veremos mucho sobre lo que nos aportan, pero os dejo además un artículo de la Universidad de Harvard sobre ello, por si queréis profundizar un poco más.

La microbiota varía entre cada individuo, esta depende de múltiples factores, como qué bacterias nos transfirió nuestra madre durante el nacimiento, si ha habido o no lactancia materna, nuestra alimentación, el agua que bebemos, el estrés,  enfermedades,  medicaciones…  Un dato curioso es que se cree que existen tres patrones básicos según la flora que poseamos, pero esto es algo que se sigue estudiando hoy en día por lo que por el momento no vamos a profundizar en sus posibles repercusiones, y más teniendo en cuenta que existen muchos otros asuntos constatados para abordar en este artículo.

Probióticos colon

En el colon es donde se concentra un mayor número de bacterias intestinales.

Las funciones de la microbiota son variadas y cada vez los estudios muestran más conexiones con otros sistemas corporales que resultaban difíciles de imaginar, como con  el sistema nervioso, el cardiovascular, el metabolismo… De todas formas hoy nos centraremos en las más evidentes, ya que son trascendentales:

  • Mejora de la nutrición al transformar sustancias que nuestro intestino por sí solo no podría asimilar.
  • Prevención de infecciones al impedir el asentamiento de microorganismos patógenos.
  • Favorecen el desarrollo adecuado de las células del epitelio intestinal.
  • Apoyan el desarrollo del sistema inmune y su funcionamiento (Son inmumomoduladoras)

Posiblemente sea esto último lo que ha suscitado un mayor interés para la población general. Sin estos microorganismos  la producción de células inmunes es muy baja, por lo que los patógenos podrían invadirnos con gran facilidad, siendo víctimas de continuas infecciones. Podemos decir, de manera metafórica, que nuestro sistema inmune se “entrena” con la microbiota intestinal. Como ya hemos mencionado en otras ocasiones el intestino es el órgano que alberga un mayor número de células inmunes, lo cual no debería sorprendernos si tenemos en cuenta su constante exposición a “elementos externos”, principalmente los alimentos y todo lo que les acompañan, incluyendo los aditivos y  los microbios. Todo esto hace de la microbiota un elemento decisivo para la inmunidad, y no solo en cuanto a número de células, sino en cuanto a que esas células se formen y “trabajen” correctamente, de forma que una buena microbiota disminuye, por ejemplo, la respuesta a algunos alérgenos.

Los tipos

Existen dos géneros*, el de los lactobacilos y el de las bifidobacterias que comprenden un gran número de especies probióticas. Se sabe que su utilización es segura  y de hecho la mayoría de los complementos alimenticios de probióticos se basan en ellos. Es conveniente que conozcamos que cada especie actúa de manera diferenciada en nuestro intestino, incluso existen variedades importantes en cuanto a las subespecies y a las cepas. Veamos un caso especialmente interesante, Escherichia coli es una especie con gran diversidad, no se puede considerar, en su conjunto, de uso seguro por lo que no se incluye habitualmente en los suplementos alimentarios.

Entre esa gran variedad de Escherichia coli tenemos, por ejemplo  al microorganismo Escherichia colicepaCFT073 que causa infecciones a nivel urinario, pero también a Escherichia coliNissle 1917 que es una cepa probiótica con resultados alentadores en la colitis ulcerosa. Como os decía a Escherichia coli no suele incluírsele en los suplementos de probióticos pero si a muchas especies de lactobacilos y bifidobacterias, que si bien son seguras no todas son eficaces. Por todo esto cuando nos interesemos por un suplemento con bacterias probióticas sería conveniente que nos informásemos de si las especies que contienen han sido identificadas y estudiadas a nivel de cepa, ya que no todos los fabricantes tienen el suficiente cuidado.

Otro asunto a saber respecto a los probióticos, y que se pregunta con frecuencia, es el tiempo que es necesario consumirlos. Pues bien, como es lógico presuponer, esto dependerá del uso que se quiera dar a esos probióticos. Uno de los más habituales es el de prevenir la diarrea asociada frecuentemente a algunos antibióticos,  aquí sería suficiente con consumirlos durante el tiempo que dure el tratamiento. Otro caso bien distinto sería en el que pretendemos modificar la microbiota general de una persona,  los estudios actuales apuntan  que se necesitarían meses de tratamiento y, posiblemente,  continuar con una toma periódica, intercalando épocas de descanso.

Debemos de tener en cuenta que el consumo de probióticos debe ser en dosis suficientes para mostrar su eficacia, y ésta suele ser a partir de 109(Mil millones) de bacterias viables al día. Con viables nos referimos a su capacidad para sobrevivir a las difíciles condiciones del tracto digestivo, como la acidez estomacal. En la viabilidad del microorganismo no solo influyen las características propias de su especie, sino también las de la forma en que se presentan, por ejemplo, de que está hecha la cápsula.

Por otro lado conviene que conozcamos que su ingesta puede ocasionar molestias, la más usual es el hinchazón, especialmente si se toman lactobacilos, que parecen ser las especies más eficaces para la prevención de algunas infecciones que originan diarreas. Para mitigarlo suele ser suficiente con partir de una dosis más baja e ir aumentándola gradualmente.

Aprovecho para comentaros aquí, que existe una cepa de Bifidobacteriuminfantis con evidencia favorable sobre el hinchazón en pacientes con el síndrome del intestino irritable; como vemos de nuevo, es muy importante que nos informemos de qué probiótico conviene tomar para cada caso.

Algunas especies de bacterias probióticas se han mostrado eficaces para reducir la intensidad de la sintomatología asociada al síndrome del intestino irritable.

Hoy en día se anuncian probióticos en comprimidos y otros que han sido añadidos a los alimentos, pero los probióticos han estado presentes en nuestra dieta mucho antes de que llegase este “boom” al mercado. Los alimentos que naturalmente los contienen son aquellos que han sufrido una fermentación por parte de microorganismos que nos son beneficiosos y que poseen además  las condiciones adecuadas para su supervivencia. El más conocido es el yogur, que consiste en leche fermentada por las especies  Lactobacillusdelbrueckiisubesp. bulgaricus y Streptococcusthermophilus.

¿En qué te afecta a tu dieta?

Se ha demostrado que su consumo disminuye la sintomatología asociada a la intolerancia a la lactosa. Existen otros menos populares como el kéfir (otro tipo de leche fermentada por otros microorganismos) o el chucrut (col fermentada) que han mostrado también beneficios a nivel digestivo.

Como ves la variedad de alimentos probióticos elevada, y aún más los disponibles en la farmacia, así que déjate asesorar siempre por un profesional que conozca los beneficios de cada tipo.

Hasta aquí el artículo de hoy, espero que te haya arrojado un poco de luz en este complicado tema, y recuerda, que en seguida podrás conocer más sobre este tema tan importante para tu salud, pues enseguida te hablaremos también sobre los prebióticos.

*Género: Clasificación, categoríataxonómica que  agrupa a varias especies: Ejemplo, el género Homo que incluye a la especie humana :Homo sapiens, pero también a otras especies extintas como el Homo erectus.

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Deva C. Monteserín

Máster Universitario en Salud Natural y Nutrición.

Experta en Alimentación Antiinflamatoria y psiconeuroendocrino-inmunología ( relación del sistema nervioso con el endocrino e inmunitario)

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